Toreando

Qué soy y Qué no soy

 

wpid-wp-1414095983931.jpegSoy un corazón que palpita a veces muy despacio, o muy deprisa.

(Depende de si vienes a pasear por mi cabeza)

No soy un paréntesis, un aparte, un perrito que espera a que le hagan caso para mover la cola.

Soy un tipo que amanece en tus brazos y es feliz.

No soy perfecto, por eso a veces algunas personas esperan más de mi.

Soy un tipo que cuando se fija en alguien que le gusta, lo da todo.

No soy alguien que puede estar en un segundo plano, o como segundo plato, no soy alguien que soporte fácilmente que leas el teléfono mientras estés a mi lado y sonrías, ajena, intencionadamente o sí.

Soy alguien que se conecta a ti en cada beso, por eso te parecen siempre como si fuese la primera vez.

No soy alguien que repite incesantemente lo que funciona, no soy alguien que huye de lo nuevo o de las nuevas maneras que se me ocurren de llevarte por distintos caminos, al cielo.

Soy alguien que disfruta mucho cuando te acaricia, alguien que vibra cuando tú vibras, soy otra cuerda, más grave, en tu cuerpo de guitarra.

No soy alguien que pueda olvidarte, porque quiero para siempre.

Soy sincero, soy sensible, tal vez demasiado, tal vez no vine con piel y sigo en carne viva.

No soy un picaflor, ni me aprovecho de las circunstancias, siempre voy de frente y siempre he pensado que los flancos son para militares que quieren ahorrar vidas en el combate.

Soy tuyo, te guste o no.

No soy alguien que cree en la venganza, no soy alguien que aunque se vaya, olvide.

Soy yo, lo Sabes.

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Esas cosas que me gustan de ti

Hay cosas tan hermosas que me gustan de ti…

Como tu mirada tras el vestido, cuando pides sin decir nada, quítamelo, no llego.

Como mis manos en tus hombros, suaves. 

O como besar tus mejillas que están hechas de talco.

O como enroscarnos de frío, cuando amanece y nadie sabe que es invierno.

Como tu pómulo descansando en mi alma, mientras sueñas, mientras creemos que nadie puede mediar en esto.

Como soñar, cómo serás vestida de princesa en mi reino.

Como añorar lo que rechazó el orgullo y entregaba el egoísmo.

Como el reencuentro, olernos de cerca, leer de golpe la traición del futuro, con cualquier pretexto, cerca, y rozarnos como niños enamorados, con el pudor de aquellos que no se conocen desnudos.

Tal vez, nunca pueda terminar ese eterno libro de todas esas cosas que me gustan de ti.

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Es primavera

Es primavera en tu piel porque ya no tienes frío cuando te llamo, a gritos, sin mi.

Soy el invierno que odias, el que se va, justo cuando todo el mundo te odia.

Eres la primavera que carece del pudor para estar desnuda cuando estoy vestido. Es controvertido, e inexplicablemente, primavera.

Soy el otoño cuando todo lo que me sobra cae, cuando me marchito, cuando no estás alimentando mi piel iluminada con tu vacío.

Eres la primavera, inmersa en capullos que estallan fuera de tiempo, y los cadáveres, quedan bien, así, llenos de esperanza. Para lo que eran…

Soy el verano, ese que ya no recuerda el frío, ese que a veces, se define con tormentas que hacen que mezcles esa lluvia con el sudor. Esas formas de atardecer, con recuerdos perfectos de momentos imperfectos.

Qué tendrá la primavera, que me hace quererte y nunca coincidimos. Es como la nieve en pleno Agosto, un imposible a destiempo.

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¿Has madurado?

 

 

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Has madurado cuando no recuerdas más sabores que los de su piel erizándose en tus labios.

Y los brotes de la vida corren más rápido que la imaginación.

Has madurado cuando consideras que el viaje es tu vida, cuando tu casa cabe en una maleta que no cierra bien.

Y las flores se abren y parecen desfallecer a tu paso, y huelen a nuevo y a muerto, es lo maduro, otra manera de medir el porvenir.

Has madurado cuando ella no está y los deseos te hacen sonreír como a un niño un imposible.

Y las páginas se llenan solas de versos desde hace treinta años y no existías.

Has madurado cuando la ropa te queda mejor que tu propia piel.

Y los cuerpos ajenos se abren dispuestos, y tú no quieres tomar nada que no amas de verdad.

Has madurado cuando palabras como melancolía, prudencia y compromiso, cuestan de leer con la vista cansada  de todo lo que ha fallado en el camino.

Y cuando el olor de la tierra mojada ya no es el mismo, ni llueve, ni es tierra. Son los lugares prohibidos del alma.

Has madurado cuando te das cuenta de que ell rincón de pensar no era un lugar donde te castigaban.

Has madurado cuando te das cuenta de que todo ese amor que le diste, hubiese sido perfecto para ti.

Has madurado cuando tras follar quieres no dormir y abrazarla. Y repasar todo lo que ya sabes de memoria.

Has madurado cuando sabes cual es el momento de hablar y cual el de follar.

Has madurado cuando lloras al leer una noticia en que alguien salva a alguien.

Has madurado cuando no hablas de todo lo que ves.

Has madurado cuando el alcohol no te afecta. Lo puedes pagar.

Has madurado cuando haces muy bien lo que te da la gana.

 

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Ni conmigo ni sin ti


Deberías algún día fijarte en lo que dicen de verdad sus ojos cuando habla de algo intrascendente

Deberías experimentar lo desnudo que te sientes tan bien vestido cuando empieza a asomarse detrás de tus ojos

Deberías viajar para ver que ella ya ha estado en todas partes, sin tu permiso

Deberías repetir conmigo ni conmigo ni sin tí, hasta que el mundo vuelva a empezar

Deberías pasear con tus labios por los suyos, pero tendría que matarte

Deberías aprender a oler su piel y vivir pendiente de ese refugio

Deberías aprender los idiomas infinitos de su vientre, es un prado abierto, es primavera todo el año

Deberías, pero para ti, siempre será sueño.

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Quiero y no quiero

No quiero tener metas si es contigo, en bucle, pero cambiando los diálogos, las historias que te cuento.

Quiero caminar a tu lado y si no quieres, correr detrás de ti.

No quiero quedarme callado nunca más, que lo sepas, aunque duela.

Quiero la verdad, a toda costa, a todas horas, sin remiendos, sin recortes. Pero si no puede ser quiero la que tengas.

No quiero helados calientes que se cansaron de esperar tus respuestas. 

Quiero que sea siempre de día, también por la noche.

No quiero finales, ni conclusiones, ni últimas contusiones.

Quiero que mi final lo escriba otro, un cómico o un monologista, que lo haga sin firmar, que un garabato no es nada.

No quiero perderte de vista, por eso tengo tan buen memoria. 

Quiero querer y olvidar no poder.

No quiero despedidas, quiero un eterno, “Hola qué tal”, aunque tenga que hacer rewind en un vídeo viejo en una peli muda.

Te quiero

No quiero

Que lo olvides.

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Y si algún día

Y si algún día lo dejas, o lo dejo, o lo dejamos.

Recuerda que el tiempo lo es todo.

Que lo tomamos, que lo dejamos, que nos morimos.

Que en las batallas de querernos y no querernos, quedan los momentos, en que éramos esos otros, que se querían.

¿O no somos nosotros, ahora?

No me arrepentiré de nada, hagas lo que hagas, sería como arrepentirme de haber mirado el sol, o haber acariciado la hierba mientras crece.

Es una despedida, o para siempre, o para nunca. Pero no me arrepentiré de nada de lo dado, de nada de lo recibido.

Espero que al pasar ese tiempo, lo sepas, que no hay odio, ni he dejado de quererte, quiero que entiendas, con el tiempo, o sin él, que ya estabas deseando volar sola. 

Un día diré o dirás que lo que creíamos vinagre, está listo para ser bebido, por los mismos labios, por separado. Y quedaran las imágenes que tomé con mi cabeza, de nuestros cuerpos citándose con nuestras almas llamando.

No me hieras, no, no te hieras, que el crujido de esos goznes de la mente nunca avanzan en la cura de esas palabras encajadas en el linde de las lenguas.

Y si ese día llega, que llegue, que nadie lo espera ya.

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